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Mi hogar soy yo
Por favor, universo, quiero volver a Irlanda, hazlo posible
La Paz, Bolivia
Tengo una urgencia de irme. Siempre quiero irme. Nunca siento que este es mi lugar. Ahora más que nunca esa urgencia me apremia. Quiero irme. Necesito irme. No me apetece quedarme aquí, así. Quiero gestar nuevas circunstancias, mejores circunstancias. Pero mi medida para calificar “mejor” es diferente. No espero cosas materiales, no espero ni siquiera esa comodidad. Aunque ambos me vendrían muy bien. Quiero aventura, quiero naturaleza, quiero explorar, explorar ciudades, lugares, explorar conocimiento, historia, conocer gente, sorprenderme, aprender. Quiero esto como parte constante de mi vida.
Quiero seguir despertando más cada día, probar diferentes realidades, seguir experimentando la libertad, construir una historia extraordinaria digna de un libro que inspire a otros, que motive. Quiero hallar el modo de crear mi propia ONG o algo por el estilo. Descubrir cómo y con qué puedo aportar al mundo. Sé qué puedo y sé que lo haré. Por eso necesito moverme, necesito conocer gente con el mismo espíritu. Aquí me estanco, pierdo tiempo, oportunidades, vida con gente de diferente afinidad pequeñez mental, que no culpo ni menosprecio, pero no encajo y me incomoda sentirme señalada, incomprendida. Ni siquiera hacen el esfuerzo por entender, no les interesa. Por eso me quiero ir, quiero continuar mi búsqueda, seguir rompiendo los lazos que me atan, seguir conquistando mi libertad, volar...
La Paz, Bolivia
“Mi hogar soy yo”
Me puse a pensar y dije, quiero encontrar mi hogar. Y al tener este pensamiento, me imaginé una pareja. Pero luego reflexioné y dije, mi hogar soy yo. “Soy yo y mis cosillas y manías que cargo a donde voy”. Mis libros en el Kindle, los que leí, leo y lo que nunca leeré, pero ahí están. Mis cuadernos para escribir, mi pluma, mis cuadernos para dibujar y mis lápices de colores. Mi computadora que es mi herramienta de trabajo. Mi celular que es mi conexión con el mundo y con lo que me es familiar. Mi ropa, lo básico que cargo y que no es mucho. Esas cosas que puedo llamar mías y que son de valor.
Pero también mi hogar, mi casa, son mis ideas, mis miedos, mis pensamientos, mis sueños de algún día, espero sea pronto, crear una fundación para ayudar a mi gente, a quien pueda. Mi sueño de algún día lograr mi independencia financiera, mis clientes, mis ingresos de crecer profesionalmente. Mi sueño y deseo de viajar, de aventurar, de generar material interesante para escribir un libro. Mis ganas de placer, de conocer gente, de inspirarme, de crecer, de amar y ser amada. Todas estas cosas en pack son mi hogar. Y me siento confortable cerca de ellos. Aunque el lugar donde esté en ese momento no sea mío, no sea mi casa y no esté cómoda.
La Paz, Bolivia
Soy diversa. Y este descubrimiento me encanta. Un día, alguna vez, cuando niña, quise ser muchas cosas. Actriz, cantante, astrónoma, jugadora de fútbol. Nada de eso fue. Luego, en la juventud, tenía la sensación de posibilidad a flor de piel, con un matiz de fe. Creía que muchas cosas, por difícil e imposible que parezca, podrían ser. Total, había mucho tiempo por delante. Además, presentía que cosas buenas podían suceder. Creía en mí, todo era cuestión de tiempo. Y sí, logré imposibles. Fui actriz, fui cantante, viajé al otro lado del mundo. Ahora, a esta edad, no soy nada y soy lo que quiero.
Ante la sociedad, siendo que así debería ser, no soy esposa, no soy hija, no soy estable. Pero soy cada vez más libre. Soy escritora, lectora, artista, dibujante, profesional, viajera, nada y todo. También hay mucho que quiero ser y hacer aún. Aunque siento que el tiempo apremia, me urge. Y a la vez vivo tan slow, tan despacio, tan tranquila. Me urge ser económicamente estable.
La Paz, Bolivia
Por favor, universo, quiero volver a Irlanda, hazlo posible. Quiero cambiar mi destino. Quiero escribir una historia diferente a la que se supone que me toca por haber nacido dónde y cómo nací. Quiero generar una herencia diferente para quien tenga que dejárselo. Ya sé, he roto muchos “se supone”. Nada de lo que se esperaba de mí es, no tengo hijos, no estoy casada, no estoy construyendo un futuro. Estoy volando, no sigo pasos predeterminados. Estoy fluyendo, pero tengo que construir mi propio modo de vida y con certeza aquí no es.
Universo, por favor, dame esa chance de salir de esta realidad y conquistar las herramientas con las que conquistaré mi futuro. Esta vez no seré rebelde, lo encararé. Mi futuro está escrito lejos de Bolivia. En 2006 cuando fui a Suecia, a mis 19 años y sin saber inglés, no lo entendía, no lo acepté, lo rechacé (También reconozco que las circunstancias no fueron buenas). Y ahora, en 2009 mi estupidez al enamorarme y al tener miedo me devolvió acá. Y aunque no me arrepiento de nada, me privaron de construir mi futuro en el extranjero. Y no creas, lo he pensado y me pesa.
En fin, en ambos casos claramente las circunstancias no estaban dadas. Sin embargo, ahora tengo este chance y lo quiero tomar. Soy otra, más madura y segura y en el momento veré cómo seguir adelante. Soy autosuficiente, inteligente y sobre todo mi prioridad es aprender.
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