Recor•DAR
Silencio, soledad & muerte
Me pregunto si tenemos que vivir rotos de por vida.
La Paz, Bolivia
El silencio es una de las cosas que me dualiza, me asusta terriblemente y me fascina a la vez. El no ruido, la ausencia de sonidos, cuando todo se apaga y tu volumen interior se pone a prueba, cuando el exterior se apaga y por fin se enciende lo importante, lo siempre relegado. Nuestros propios asuntos, nuestra esencia, a la que ferozmente nos esforzamos en ignorarla.
No en vano el entretenimiento es una industria millonaria y tan pero tan requerida y solicitada. Necesitamos creer que no hay tiempo para escucharnos a nosotros mismos y no hay para qué hacerlo. En el silencio podemos adentrarnos en nuestro interior y por fin escuchar lo que hay allí. ¡Qué difícil! ¿Cómo entender ese mundo tan nuestro, tan desconocido y lejano? ¿Cómo entender el caos que escondemos? ¿Cómo enfrentarnos a la verdad que yace allí sin posibilidad de evasión? ¿Cómo conocer ese mundo desconocido que siempre estuvo, pero nunca nos tomamos el tiempo y la seriedad de escucharlo?
El silencio apaga todo lo que creemos real, toda nuestra construcción de nuestra realidad, ese show montado, y prende la realidad del corazón, de la mente, del ser.
La Paz, Bolivia
Soledad.
A veces aún te siento y supongo que así será por el resto de mi vida. Pero ¿sabes? Ahora hasta te espero, te siento hasta con cierto placer, me gustas, te disfruto. Sé que también vienes acompañada de tristeza, a veces más, a veces menos. Pero también espero esos matices de mis días en este momento de vida y en estas circunstancias. Hay razones mil para estar triste, pero decidí no enfocarme únicamente en ese lado de la vida. Reconozco que también la soledad y la tristeza, independientemente de las personas que nos rodean o del momento de vida, siempre estarán. A veces más, a veces menos, a veces como catástrofe desgarradora y a veces como un simple recordatorio de nuestra humanidad y fragilidad.
Hoy te siento levemente, mi garganta se hace un nudo y quiero llorar, y lo hago. Pero porque también quiero darte lugar, sentirte, tenerte a plenitud, el tiempo que tengas que estar y llevarme a las reflexiones que me tengas que llevar. O simplemente las típicas lamentaciones y rabia que se manifiestan como parte de nuestra finitud y limitada humanidad. Y los recuerdo que nos acechan, y los “tengo que”, y los quisiera, y los deseos, y planes frustrados, y lo lejos que se ven los sueños cumplidos, y lo sola y triste que estoy.
Un día a la vez, hoy te siento, mañana no.
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Muerte.
No cabe en la mente la inmensa verdad de que nunca más, jamás de lo jamaces, volverás a ver a alguien a quien realmente amas y crees que necesitas en tu vida. Es tan profundo y hondo el dolor y el abismo que sientes que te perderás en el dolor. La angustia y la desesperación que te trae comprender esta verdad. Ni llorar hasta secarte puede lograr vaciar o llenar ese hondo sentir de vacío. Lo desconocido para la mente humana te abruma demasiado. La no comprensión del por qué suceden las cosas y así, y qué pasa con esa persona que es tan importante para nosotros. Un día está y al otro simplemente desaparece para siempre.
Para “nuestro siempre que no es un siempre porque tiene fin y es limitado y es corto”. Aunque todavía esté aquí por unas horas más enfrente nuestro, aunque tenga un lugar físico donde depositar su cuerpo y su altar, ese ser ya no está más. Su esencia se esfumó y con ella todo lo que amamos y necesitamos de ese ser. Su mirada, su voz, sus palabras, sus manos, su cariño expresado de una manera única e irrepetible. Su presencia irreemplazable ya no está. Y esa ausencia te lanza a un abismo de tristeza porque la pérdida es demasiado.
Hagas lo que hagas no podrás volver atrás, no podrás tener de vuelta ni una mínima experiencia con ese ser. Y parece que, aunque llores lo que llores no podrás encontrar nunca el consuelo. Cómo será en otras culturas donde los progenitores no juegan un rol tan importante, o la familia o los lazos. Quizá se eviten todo este mar de emociones, y sentimientos que tanto nos hacen sufrir de manera irrecuperable. Me pregunto si tenemos que vivir rotos de por vida.
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